CENTRO SOCIO CULTURAL DE LAXE

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Centro Socio Cultural
de Laxe

CONCURSO DE ANTEPROYECTOS

Primer Premio

2005, Laxe

 

AUTORES

Arq. Pablo Vela

Arq. Francisco Moskovits
Arq. Christian Silva
Arq. Javier Hojman
Arq. Ricardo Sánchez Oroza

COLABORADORES

Arq. Rodrigo Montenegro

 

El nuevo Centro Cívico Cultural transforma el conjunto urbano compuesto por la Plaza del Voluntariado, la Av. Cesário Pondal y el paseo marítimo valorizando las relaciones de los espacios públicos y dotando a la ciudad de Laxe de un nuevo contexto simbólico y de uso. La presencia corpórea del nuevo edificio articula el frente urbano, el frente cívico de la Plaza y el frente marítimo.

 

La plaza del Voluntariado, el espacio libre público mas grande de Laxe actúa como portal para el nuevo edificio potenciándose ambos mediante esta intervención. Por su parte el Centro Cívico orienta a través de la dirección de las visuales y el movimiento del suelo de la planta baja su relación con el mar.

 

Un volumen preciso cuya cualidad destacada es su levedad, se presenta en un frente sobre la Av Cesário Pondal con un ensanche de la acera y retiro del edificio dotando de un sector protegido para el acceso a la telefónica y eventual al Centro Cívico. Sobre la Plaza del Voluntariado un vacío cúbico que alberga al vestíbulo de acceso principal y el sector de exposiciones mantiene una relación continua con el exterior, una misma línea visual y espacial entre el edificio, la plaza y el paseo marítimo. De allí un doble movimiento inscripto en la misma espacialidad vincula este lugar intermedio y de mayor escala con el salón de actos y, hacia el nivel de la planta baja, con la cafetería y las salas de mayores y de atención infantil. Además, el suelo de la plaza se pliega en una explanada que la comunica con el salón de actos, facilitando una evacuación rápida del público hacia el exterior.

 

En el primer nivel, destinado a los talleres, un vacío exterior, patio de trabajo al aire libre y mirador al mar y al paseo marítimo de la ciudad, socava el volumen dejando penetrar la luz de la mañana al vestíbulo distribuidor de los talleres, los que aprovechan la vista larga de la plaza y el mar.

El edificio, blanco en su interior, caja de luz y espacio, ligero, permeable, de fuerte identidad y escala amable procura establecer una relación armónica con el paisaje edilicio existente resolviendo las distintas aproximaciones a través del leve movimiento de la planta baja transparente y su impronta formal austera.